Hablar de golosinas es hablar de Haribo. Pocas marcas de dulces han logrado convertirse en un fenómeno tan global. Sus ositos de goma de colores forman parte de la infancia de millones de personas y, aunque hoy se trata de una empresa internacional con una amplia gama de productos, sus orígenes son sorprendentemente modestos y se remontan a una pequeña fábrica situada en Alemania: concretamente, en la ciudad de Bonn.
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ToggleBonn, el origen de Haribo
La marca fue fundada en diciembre de 1920 por Hans Riegel (Friesdorf, 1893). De hecho, su nombre surge de la combinación de las primeras sílabas de tres palabras: HAns RIegel BOnn. Riegel aprendió el oficio de confitero y, con pocos recursos, empezó a hacer dulces. Su esposa Gertrud se convirtió, en 1921, en la primera empleada de la nueva empresa. Justo dos años después lanzaron el osito bailarín: el predecesor de los famosos Goldbärchen.
Poco después, llegó otro de los grandes éxitos de la marca: los dulces de regaliz, tanto en formato sticks como en discos. Y les fueron siguiendo una amplia gama de productos de todo tipo.

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En 2018, la sede de la empresa se desplazó a Graftschaft, a unos 30 kilómetros del emplazamiento original. Allí se ubica actualmente la sede tanto de Haribo Alemania como la sede central internacional del Grupo Haribo. Pero desde la empresa se dijo: “Bonn seguirá siendo siempre parte de HARIBO”. Allí todavía se puede visitar una fábrica-tienda que atrae a muchos visitantes.
Los Goldbärchen y mucho más
El producto más emblemático son los Goldbärchen, los célebres ositos Haribo, con sus colores llamativos, sus sabores afrutados y su característica textura. Son un auténtico icono mundial y han mantenido siempre una identidad visual muy reconocible. Sin embargo, la compañía es mucho más que sus famosos ositos de oro. Especialmente en Alemania, donde la oferta es enorme, existen miles de variedades de golosinas bajo la marca Haribo. Hay caramelos con formas de frutas, animales, corazones, botellas o estrellas, además de numerosas combinaciones de sabores y texturas. Algunas variedades apenas se exportan, por lo que visitar un supermercado alemán puede convertirse en toda una aventura para los amantes de las chucherías.
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También ha contribuido a su fama uno de los eslóganes más conocidos de la publicidad alemana: “Haribo macht Kinder froh und Erwachsene ebenso”, que puede traducirse como “Haribo hace felices a los niños y también a los adultos”. En su canal de Youtube se pueden recuperar todos los anuncios que la compañía ha hecho a lo largo de los años en televisión, con este eslogan.
Endulzando la vida en más de 120 países
Haribo ha crecido mucho desde aquel primer y modesto obrador en Bonn. Algunas cifras: actualmente tiene presencia en más de 120 países de todo el mundo, 16 centros de producción en 10 países, y más de 7.000 empleados.
Además de la marca Haribo, la empresa ha ido adquiriendo otras marcas nacionales y extranjeras, y desarrollando no solo los caramelos y golosinas originales, sino también diferentes productos adaptados a los gustos de cada país.
¿Cuál es tu producto favorito de Haribo? ¿Son los Goldbärchen? ¡Cuéntanos!
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